El Islam no es una religión.

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Yo sé que algunos me van a mentar la madre y otros se van a morir de la risa. Supongo que hay quienes dirán, “que soberano comemierda.” Y otros dirán cosas peores. No son pocos los que pensarán que estoy loco.

 

El Islam y el Mormonismo no son religiones. Ambas tienen un origen muy, pero muy similar. Claro, son totalmente distintas en su aplicación y en su interpretación de sus creencias. Pero, es su origen lo que las relaciona de una manera muy interesante.

 

Sobre los mormones escribiré en otra ocasión. Y hay mucho que analizar sobre esta extraña religión que va creciendo y creciendo y por mas que trato no entiendo por qué.

 

Pero es el Islam lo que me provoca ahora. El Islam. Una ideología. No una religión. Y una ideología totalmente incompatible con nuestra cultura estadounidense. Simplemente no encaja. Nosotros aquí en Estados Unidos somos una cultura Judeo-Cristiana. Y noten que enfatizo la palabra cultura.

 

Todas las religiones son inventos del hombre. Dios no es religioso. El Islam es una religión falsa inventada por un sujeto que le gustaba tener sexo con menores. Dicen que una de sus esposas tenía 9 años.

 

Dice que un día se acostó a disfrutar de una siesta y se le apareció Gabriel, el arcángel. Y en ese sueño o embeleso Gabriel le recitó el Corán. Y Mahoma entonces comenzó a predicar. Algo similar le ocurrió a Joseph Smith y fundó el Mormonismo. Pero esa historia es para otro día.

 

Y, por supuesto, Mahoma decía que su religión era la única, la verdadera. Y todo aquel que no creyera en él era un infiel. Y a los infieles había que convertirlos o matarlos. ¡Qué bonita religión!

 

Una vez mas, repitan conmigo, “Islam ideología, no religión.”

 

Y de un tiempo a la fecha como que pareciera que nuestra propia sociedad y nuestro propio gobierno nos está metiendo esta ideología por el trasero y sin vaselina.

 

Y expresarme como me expreso me hace un racista y un extremista intolerante. Mi gobierno me obliga a aceptar algo que es totalmente incompatible con nuestra cultura. ¿Por qué?

 

Los islámicos pedirán mi muerte por ofender al profeta y burlarme de su asquerosa ideología. Mi gobierno exige que acomodemos a los musulmanes; que los aceptemos con brazos abiertos. Y que le facilitemos todos los recursos necesarios para que ellos puedan libremente y sin temor practicar esa mierda que ellos llaman religión.

 

Y los liberales apologistas me han de denunciar y condenar por no ser tolerante y políticamente correcto. ¿Qué mierdas significa eso de políticamente correcto?

 

Y ahora han surgido “académicos” islámicos justificando eso de la pedofilia del profeta. Ahora resulta que la esposa tenía mas de nueve años y que en aquellos tiempos las mujeres se casaban mas jóvenes. En los tiempos de ahora también porque esos hijos de putas todavía están abusando sexualmente de niñas porque, según ellos, el Corán lo permite.

 

Lo que realmente quiero saber es por qué esta cochinada de creencia cada día tiene más adeptos. Es la religión de mayor crecimiento en el mundo. Y dentro de no mucho tiempo superará al Cristianismo como la principal religión en el mundo. (A propósito, la otra religión de mayor crecimiento es el Mormonismo.)

 

No tengo idea quienes están leyendo esto. No sé sus edades. No sé sus nacionalidades. No sé sus creencias. Pero lo que si se es que cuando yo era mas joven de lo que soy ahora no teníamos este problema aquí en Estados Unidos. Supongo que había musulmanes entre nosotros pero no eran radicales y no pedían nuestras cabezas ni exigían nada.

 

Y nuestros políticos no tomaban medidas extremas para satisfacer a esta gente extraña incompatible con nosotros. Y en los medios no se nos exigía que fuéramos tolerantes y políticamente correctos. Ni se nos obligaba a aceptar la diversidad. ¡No! Éramos normales. Éramos felices. Y ¡sí! Éramos tolerantes. Y éramos amables y éramos compasivos y éramos gente. Ahora todo lo que veo es la promoción de la inmoralidad y la imposición de creencias extrañas e irregulares que de ninguna manera contribuyen a la tranquilidad y serenidad de la sociedad. Y mucha negreríagentuzaindiadabasurablanca.

 

¡Vamos! Llámenme racista y xenofóbico y anti inmigrante y cualquier otra mierda que quieran. Al final del día, sigo teniendo la razón.

 

Ahora imagínense si el arcángel Gabriel se me hubiera aparecido un día lejano cuando yo reposaba bajo un árbol a la orilla de mi  Lago Okeechobee en mi querido Pahokee. Hoy tendrían ustedes otra opción: El Rolandismo.