Cuatro gatos y uno que otro aspirante.

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Cuatro gatos y uno que otro aspirante.

 

“Cuatro gatos” es una expresión que yo siempre escuché para describir una mínima audiencia. No sé el origen de la frase. Pero significa poco interés por algo. O por alguien.

Hace un tiempo atrás yo me encontré en una fascinante situación. Un reducido grupo de detractores comenzó a expresarse de una manera muy hostil sobre mí. Al principio era simples diferencias de opinión sobre cuestiones políticas o sociales. Sin embargo, nunca presentaban argumentos contrarios validos o discutían con fundamento.

Solo me atacaban de una forma personal. No atacaban mis ideas. Me atacaban a mí. El problema es que esos ataques personales fueron agravándose. Comenzaron las mentiras, las calumnias. Y por mucho que yo hasta les imploraba que me confrontaran en persona, cara-a-cara como los hombres, ni siquiera respondían. Solo incrementaban e intensificaban sus agresiones.

Yo llegue a la conclusión que estas personas carecían de vergüenza y dignidad y opté por no responder a sus provocaciones. Supongo que sus vidas amargadas requieren de esta diversión. No quiero seguir dándoles el gusto.

También es quizás importante una observación. Esta fijación anormal que estas personas tienen sobre mi podría ser un mal emocional, mental. No creo tenga otra explicación. Están enfermos. Sufren de complejos de inferioridad. O tal vez son inferiores. Yo siempre he sostenido que no todos somos iguales. Hay superiores y hay inferiores.

Una de mis mejores decisiones ha sido abandonar Facebook. Al menos la dependencia que había desarrollado con esa plataforma social. Me deshice de esa porquería porque ya no me era importante ni me ofrecía el placer que alguna vez me ofreció.

Ya no tengo manera de enterarme de las mentiras y calumnias y las burlas de estas personas. Y ya me siento liberado.

Pero por simples motivos egocéntricos y para satisfacer quizás la curiosidad de algunos lectores he decidido identificar, hasta donde puedo, a estos “cuatro gatos” y los aspirantes.

El primero no es gato ni es aspirante. LEONARDO ROCA (este no es su nombre. Usa este nombre falso y muchos otros. Creo que su primer nombre es Felipe.) Este sujeto en alguna ocasión hace muchos años participó en un par de mis programas de radio como comentarista invitado. Siempre me ha envidiado y siempre ha querido tener un trabajo como el mío. Su envida se ha convertido en odio. Es un inmoral. El mismo admite que él y su esposa gustan intercambiar parejas en orgias sexuales y admite ser bisexual. Si es cierto, es una inmoralidad. Si es otra de tantas de sus mentiras, es inmoral. Este sujeto insiste en acusarme de odiar a México y a los mexicanos. Este sujeto se expresar con desprecio y desdén sobre los mexicanos. Dice no ser mexicano. Aunque es nacido en México, dice ser “indígena.”

Los cuatro gatos son: JAVIER SERNA, EL BURRO CARDENAS, ALEX GARCIA Y JORGE MIERYCONCHA.

Lo más interesante de estos cuatro resentidos es que los tres primeros me expresaban cariño, amistad y mucho que me aplaudieron. El cuarto nunca lo he conocido. Pero los cuatro han dicho que se conocieron por mí. Dicen que me escuchaban y me leían y me admiraban y no-se-cuantas cosas más.

De repente, todo cambió. Comenzaron a decir que era yo quien había cambiado. Que me había convertido en un racista anti inmigrante y derechista de extremo. Claro, sin presentar argumentos, solo acusaciones.

Yo no he cambiado. Ciertas circunstancias han surgido que me han hecho expresarme a favor o en contra. Eso es normal. El problema para los gatos y los aspirantes es que ellos quizás no están de acuerdo con mis posiciones al respecto de esas circunstancias. Eso es normal. No podemos todos estar de acuerdo en todo.

Pero el desacuerdo no debe convertirse en odio. Y mucho menos generar mentiras y calumnias.

Javier Serna dice que yo soy un mentiroso que roba y me aprovecho de “borregos” que me siguen ciegamente. Dice que robo con los viajes a Branson. Dice que robaba con los comerciales que me patrocinaban mis programas de radio. Jamás me ha respondido cuando le he retado a que presente evidencia de lo que me acusa. Serna es el que mas miente sobre mí. ¿Por qué? No sé. Mucho que me aplaudía y muchas veces que compartimos mesa comiendo en Pericos. Yo no sé cómo se desarrolla el sentimiento de odio. Yo no odio. Tampoco sé cómo se desarrolla eso de la envidia y el resentimiento. Por lo tanto tengo que pensar que Javier Serna es un pobre diablo acomplejado que no sabe ser feliz.

El Burro Cárdenas es un perfil falso. Su nombre es Ramón. Se me olvida el apellido. Este tipo me es difícil entender. Siempre me expresó cariño y respeto. Confieso que aún me molesta esta actitud de Ramón. Le ofrecí amistad sincera. Pero cada uno toma el camino y la decisión que quiere. Mucho que me aplaudió y siempre elogiándome. ¿Hipócrita? No sé. Es posible. Me da la impresión que es de esos sin criterio propio y seguidor de otros. Al igual que los demás, por mucho que le he pedido explicaciones, me ignora.

Alex García es un caso muy curioso. Vive en Dallas. Lo conocí cuando él y su esposa y sus dos hijas fueron a Branson conmigo. Una familia encantadora. Les ofrecí amistad y cariño y yo creí que ellos también me lo ofrecieron. Vinieron a Houston en algunas ocasiones a comer conmigo y a verme en mis presentaciones. Y todo parecía normal hasta que de repente también se unió a Serna para decir cosas horrorosas de mí. Mentiras y calumnias sin fundamento. Le imploré que explicara su actitud y ni siquiera respondía mis mensajes. ¿Quién entiende a esta gente?

Jorge Mieryconcha es un comemierda. A este no lo conozco. Es de Dallas también. Me escuchaba, dice, y me admiraba. Hasta que también un día decidió lo contrario. No lo conozco pero conozco muchos como él. Este pendejo se cree mas de lo que es. Es un típico latinoamericano anti estadounidense. Pero vive aquí y ha prosperado aquí y casi que se ha hecho gente aquí. Dice ser liberal aunque realmente no tiene la capacidad intelectual para entender lo que eso significa. Es de tendencia izquierdista pero de nuevo sin saber que significa. Es un tonto inútil.

Los aspirantes son varios: Pero solo dos merecen mención. Francisco Llanito es un pobrecito diablito; un insignificante sujeto que teme sentarse conmigo a conversar como seres humanos. Y David Gilbert es uno de esos que cree saber un par de cosas sobre mí. Hasta se ha atrevido en alguna ocasión a sugerirme cómo actuar. Pero tampoco jamás se ha querido pararse frente a mí a discutir sobre sus complejos.

Estos gatos y aspirantes llevan años viviendo pendiente a todo lo que yo hago, digo y escribo. No parecen poder vivir sin prestarme esa exagerada atención. Yo siempre he dicho que yo no soy importante. Yo solo soy un tipo con mucha suerte y mucha bendición de Dios que ha podido dedicarse a entretener al público durante casi toda mi vida.

Reconozco y admito que mi relativa celebridad se debe al aplauso de la gente. Pero eso no me obliga a ser lo que no soy. Yo soy muy firme en mis convicciones y siempre he defendido esas convicciones con fundamento y con una integridad que pocos en este planeta pueden igualar.

Sostengo mi posición. Si alguien tiene algún problema conmigo, ya saben dónde encontrarme. Gracias.