1964, 1980 y 2016.

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En 1964 Barry Goldwater, senador por Arizona y estandarte del movimiento conservador de Estados Unidos obtuvo la nominación del partido republicano. Era una época en la que los conservadores aún no habían sido definidos o quizás aún no habían definido su camino y su personalidad. Eran tiempos muy distintos a los actuales pero con ciertas similitudes que serían las raíces de una rebelión interna en el partido. Goldwater no era necesariamente el favorito del “establecimiento” republicano. Lo calificaban como un reaccionario. Si era algo diferente, especialmente para aquellos tiempos. Era un empresario millonario que logró ser senador por cinco términos. Fue el primer judío nominado por uno de los dos partidos principales a la presidencia. Ferozmente anti Roosevelt y el liberalismo. Se oponía a un gobierno central fuerte, a los programas de welfare, impulsaba una campaña fuerte contra la Unión Soviética, quería eliminar el comunismo y promovía un sector privado fuerte y reducción de impuestos. Perdió ante el presidente demócrata Lyndon Johnson por uno de los márgenes más amplios en la historia de las campañas presidenciales de Estados Unidos.

Eso provocó además la derrota de muchos republicanos en el Congreso y abrió el camino para la llamada Gran Sociedad (The Great Society) de Johnson y los demócratas. Eso resultó en un gobierno federal aún más fuerte y controlador. Se lanzó la llamada Guerra contra la Pobreza y la ampliación de todos los programas de asistencia social. Se incrementó el gasto federal y Estados Unidos entró de lleno en la Guerra de Viet Nam.

Sin embargo, esa derrota de Goldwater inspiró a jóvenes políticos de esa época y dio vida al movimiento conservador en Estados Unidos liderado en gran parte por un actor de moderado éxito en Hollywood, Ronald Reagan, que ganó la gobernación de California dos años más tarde, se convertiría en el heredero político de Goldwater y ganaría la presidencia en 1980 debido a un partido republicano totalmente dividido. Reagan no era el favorito del establecimiento republicano y tuvo que superar campañas internas y externas en contra de su nominación.

Interesante historia, ¿no creen? Se parece algo a lo que estamos viendo desarrollarse hoy.

En 1976 Reagan buscó la nominación republicana a la presidencia. Gerald Ford era presidente. Ford nunca fue electo presidente. Era vicepresidente (tampoco electo, fue nombrado) cuando Nixon renuncio y asumió por decreto constitucional la presidencia. Ford era el prototipo del llamado candidato moderado del establecimiento. Fiel al partido. Y el partido quería que Ford fuera su candidato. Hicieron todo lo posible por descarrilar el tren de Reagan. Lo consideraba reaccionario, rebelde. Pero Reagan estaba ganando primarias, tenía apoyo de los conservadores que consideraban a Ford como débil y no muy inteligente. O sea, un títere controlado por el partido. Reagan quería cambiar el concepto del republicanismo.

La campaña aquel año de 1976 fue feroz. Reagan avanzaba con fuerza y por mucho que el partido luchaba por impedirlo, el pueblo estaba hastiado con el gobierno federal y exigía cambios. Finalmente, cuando parecía que Reagan ganaría suficientes delegados, el partido le ofreció la vice presidencia. Pero Reagan lo rechazó. El partido entonces hizo algo sin precedente. En lo que aún  se considera una de las decisiones políticas más estúpidas de la historia, el partido republicano ofreció a Reagan y Ford ser “co-presidentes.” Asombrosamente, Ford aceptó. Reagan obviamente lo rechazó.

Eventualmente ninguno de los dos acumuló suficientes delegados para asegurar la nominación antes de la convención. Durante negociaciones y mucha manipulación, el partido logró que Ford recibiera el puñado de delegados no comprometidos para asegurar la nominación. Pero el resultado fue que el partido quedó fracturado, débil y Ford perdió la elección ante Jimmy Carter. Sin embargo, esa derrota y las victorias demócratas al Congreso prepararon el camino para que Reagan se convirtiera en un verdadero protagonista político y líder absoluto del movimiento conservador. Y ahora tenían cuatro años para prepararse.

La presidencia de Jimmy Carter fue horrible. Desempleo, inflación, altos precios de gasolina, apatía, descontento. Se le llamaba el peor presidente en la historia de Estados Unidos. El país estaba listo para un cambio. Carter era muy vulnerable.

Y de repente hacia el fin de su presidencia, los soviéticos invaden Afganistán y en Irán una revolución islámica derroca al Shah y toman la embajada de Estados Unidos. La crisis de los rehenes en Irán y todos los problemas domésticos dejaron a Carter sin justificación alguna para la reelección. Además, Carter enfrentó una competencia interna en las primarias del partido demócrata en la figura del Senador Ted Kennedy que prácticamente dividió al partido.

Los republicanos, mientras tanto, arrancaron con una docena de aspirantes. Reagan era el favorito. Se había mantenido activo durante los cuatro años de Carter. Era, después de todo, el heredero de Goldwater y el nuevo estandarte del conservadurismo. En Texas, sin embargo, un trasplantado de Connecticut parecía reunir todos los requisitos para ser el más calificado. George H.W. Bush era un millonario petrolero con el expediente político más impresionante en muchos años: Congresista, presidente del partido, director de la CIA, embajador en China. Se daba por seguro que Bush sería el candidato. No era solo el prototipo del candidato del establecimiento. Bush ERA el establecimiento. Dicen que Bush “inventó” el establecimiento y lo hizo para preparar el camino a la presidencia, pero mas importante “frenar” a Reagan porque Reagan era muy radical, muy extremista, muy rebelde. ¿Les recuerda esto de algo actual? ¿Encontraron ya y entienden las similitudes entre 1964, 1980 y 2016?

La historia se repite y con frecuencia aunque a veces con algunas modificaciones.

Al principio de las primarias Bush fue acumulando victorias y delegados. Reagan y su equipo no tardaron en aplicar ciertos métodos dudosos de estrategia política. Reagan comenzó a ganar delegados y primarias y se acercó a Bush. En los debates Reagan brilló y opacó la docena de aspirantes y pronto se supo que la cosa era entre Reagan y Bush.

Y comenzaron a atacarse y la publicidad se intensificó y el tono endureció. Y al final Reagan se fue distanciando y logró la nominación y el populismo “reaganista” nació y Reagan fue mejor actor y con más éxito que en sus años en Hollywood.

Y así fue que Ronald Reagan, ex actor y ex demócrata se convirtió en leyenda y mito.

Pero aquí no termina la historia. Después de toda la controversia y todos los ataques y las críticas y las mentadas. Ronald Reagan designa como compañero de boleta a George H.W. Bush. Dicen que Bush aceptó porque Reagan tenía casi 70 años y solo cumpliría un periodo o quizás  ni eso. Bush era más joven, tenía tiempo para esperar. Al aceptar la vice presidencia prácticamente garantizaba su ascenso a la presidencia en cuatro años o menos.

Bush y Reagan nunca fueron amigos. Ni siquiera tenían una relación cordial. Se detestaban. En privado ni se hablaban. Pero el partido no estaba del todo convencido que Reagan podía ganar en ciertos estados más  moderados y Bush era ideal para captar esos votos “moderados” para asegurar la victoria.

Y ahora una observación final. Esta temporada de primarias republicanas comenzó con 17 candidatos. Dos quedan. Los ataques personales son más comunes que las propuestas de gobierno. Un candidato es un ex demócrata, billonario, ex estrella de televisión. El otro es, según el mismo, el heredero político de Reagan y el conservadurismo. Dicen que el ex demócrata y ex estrella de televisión necesita ayuda para ganar en ciertos estados. El otro, dicen, no puede ganar si votos moderados, independientes y de frustrados. El primero necesita alguien como el segundo. El segundo tiene 45 años de edad y todo el tiempo del mundo. El primero está por cumplir 70.

¿Similitudes? ¿Coincidencias? ¿Repetición de la historia?

Pronto sabremos.

 

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